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El modelo de autoevaluación con fines de acreditación institucional, en consonancia con los planteamientos del Consejo Nacional de Acreditación –CNA-, simula la conceptuación sistémica de la Institución, pues ésta se considera como una totalidad cuyas partes interactúan a la manera de un cuerpo sistémico y en relación permanente con el contexto social. El propósito de este modelo es proyectar la Universidad y fortalecer sus procesos para que pueda responder a los retos mundiales con pertinencia social.

El pilar del modelo de autoevaluación con fines de acreditación institucional, representado en la elipse menor que aparece sombreada, lo constituyen los elementos que configuran la identidad universitaria y en los que es explícita la opción educativa de la Institución; ellos son: el Acta de Fundación, la visión, la misión, los valores y el PEI.  La articulación de estos elementos definen el ser y el hacer de la propuesta educativa Universidad de Medellín, en un intento por conciliar los requerimientos de formación en el contexto local con las exigencias, las tendencias y las normativas que rigen la educación superior en el contexto mundial.   

En su representación gráfica, la elipse sombreada prolonga el eje horizontal con los procesos de autoevaluación y de autorregulación hasta rozar la elipse más externa que representa la calidad de la Universidad de Medellín. La autoevaluación y la autorregulación le permiten a la Institución reafirmarse en lo que constituye su identidad “aquello que dice ser”, pero también en la imperiosa necesidad de adecuar sus procesos a las dinámicas histórico-sociales, de tal manera que pueda ofrecer respuestas pertinentes a la complejidad de los problemas sociales.

En la elipse intermedia, representada en línea continua y en negrilla, se perfila un cuadrante que recoge las funciones sustantivas de la Universidad en consonancia con su naturaleza de institución universitaria. Ellas son: docencia, investigación, extensión e internacionalización. Estas funciones, si bien tienen un carácter universal y son coherentes con la naturaleza universitaria de la Institución, así como con las exigencias y los retos mundiales que enfrenta la educación superior; cuando son objeto de desarrollo por parte de la Institución sufren alteraciones según las especificidades de los elementos que configuran su identidad y que orientan su estilo de gestión. 

La segunda elipse intermedia, dibujada en el modelo con línea punteada, se ve interrumpida por nueve elipses menores que representan los sectores estratégicos, entendidos como el conjunto coherente y sistemático de proyectos que apuntan al logro de un objetivo estratégico y se orientan a resolver problemas, a satisfacer necesidades o a dinamizar un área o sector estratégico específico, según su propia denominación.

En su condición estratégica, los sectores formulados se unen al propósito institucional de mejoramiento continuo y, en tal  sentido, se orientan al fortalecimiento de la Institución, al tiempo que delinean los contornos de la universidad que queremos y que el país requiere, en consonancia con los retos mundiales de la educación para este siglo.